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sábado, 8 de noviembre de 2014

Mentes sanas, vidas plenas.




      

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2007) el concepto de salud mental se define como un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad.[1] Esto significa que el concepto no puede limitarse a la idea de que algo en la mente de la persona está enfermo. Hay otras áreas relacionadas al individuo: cuerpo, capacidades, entorno físico y social, que tienen resonancia en la psique y donde es necesario intervenir de una forma integral para conservar el bienestar psicológico. A esto le llamamos prevención en salud mental, salud y bienestar.
En Puerto Rico el tema de la salud mental no es comprendido del todo. En ocasiones la ignorancia, el estigma social o la indiferencia no permiten que se analice el grave problema que representa ni que se invierta en soluciones de prevención o intervención del problema. La realidad muy preocupante es que el 17% de la población padece de algún trastorno mental y la mayoría no recibe un tratamiento adecuado.[2] Este hecho lleva a que los trastornos no atendidos en el tiempo se vuelvan graves y requieran hospitalización.
Es mucho lo que cada uno de nosotros puede hacer y sobretodo comenzando consigo mismo. La prevención en la salud mental puede ser la clave para que el número de personas que sufre trastornos mentales se reduzca. Recordemos que cuando una persona enferma el entorno inmediato, familia, escuela, sociedad se ven afectados también.
Kinnier (1997)[3] proponen nueve características que una persona con salud mental posee:
1.     Autoestima y auto-aceptación: Solo las personas que se aman y se respetan tienen la capacidad de amar y respetar a los demás. Vivir satisfechos con nosotros mismos aceptando los propios límites y aprovechando nuestras potencial nos asegura una buena salud mental.
2.     Auto-cocimiento: Se refiere a la capacidad de reconocer los propios sentimientos, necesidades y motivaciones aceptándolos y asumiéndoles como parte de nuestra identidad.
3.     Confianza en sí misma y autocontrol: Ser totalmente independiente de otros, tener control sobre sí mismo y saber responder con asertividad en situaciones estresantes.
4.     Una clara y optimista percepción de la realidad: de las personas, eventos, sucesos, de sus capacidades y posibilidades. Pueden soportar las desilusiones y los contratiempos sin afectarse demasiado.
5.     Valor y resiliencia: Saberse adaptar a los cambios y a las circunstancias incluso tomando riesgos, enfrentando los miedos y asumiendo responsabilidades. Implica tener el coraje de planificar el futuro sin temor.
6.     Equilibrio y moderación: Disfrutar del trabajo, los momentos de óseo, lo planificado, lo espontáneo, la familia los amigos sabiendo disfrutar de todo con el justo equilibrio.
7.     Amor y preocupación por los demás: Se refiere a la capacidad de dar y recibir amor, establecer relaciones significativas y a la necesidad de pertenencia a algo o alguien.
8.     Amor a la vida: Ser activos, tener buen humor, ser espontáneos. Saber aprovechar el momento presente y a la vez asumir con seriedad y optimismo el futuro.
9.     Propósito: Reconocer y saber que nuestra vida tiene significado, que todos tenemos una misión que cumplir en la vida que nos hace encontrarle sentido y satisfacción a la vida.
Tener salud mental es importante en nuestros tiempos. Vivimos una época de cambios, situaciones difíciles y exigencias que requieren de equilibrio y mucho valor. Todos tenemos la capacidad para asumir las diversas situaciones de la vida. El conocernos mejor, el interesarnos por los demás nos ayuda a sentirnos mejor. El consejero Santiago Cabrera (n.d.)[4] nos ofrece algunas recomendaciones para mantener nuestra salud mental en óptimas condiciones:
ü  Ser realista: aceptar que no podemos evitar del todo las dificultades sino manejarlas y aprender de ellas.
ü  Trabaja para tu mejoramiento personal: el ser humano siempre está en proceso de evolución y de cambio. Crecer es posible, los límites los establecemos nosotros mismos.
ü  Acepta a las personas y las situaciones como son: aceptar los defectos y límites de los otros hace parte de la convivencia social. Ser más pacientes y tolerantes incluso con aquellas personas que son realmente difíciles nos mantiene en control de nuestras emociones. Las personas no cambian por aquello que les decimos sino cuando ellas mismas deciden cambiar.
ü  Enfrenta la vida con entusiasmo: ser positivos es la clave. El pesimismo solo nos arrastra a la pasividad. En un mundo donde se habla constantemente solo de lo que está mal es necesario contaminarlo de optimismo y alegría.
ü  No te dejes dominar por las emociones: practica una buena comunicación con quienes te rodean. Si algo te molesta exprésalo con asertividad o tomate un tiempo para respirar y comunicarlo en un momento más oportuno.
ü  Autodisciplínate: aprende a ser amable, a cuidarte y a adquirir aquellos hábitos que son buenos para tu salud física y mental. Saca tiempo para relajarte y hacer ejercicios.
ü  Enfrenta las dificultades: los problemas son parte del proceso de maduración personal no trates de escapar a ellos.
ü  No pierdas el tiempo ni la energía luchando contra lo incambiable y lo inevitable: recuerda que no podemos cambiar las circunstancias ni los problemas de la vida, mucho menos cambiar a las personas.
ü  Conoce tus debilidades y limitaciones: y sé capaz también de reírte de ti mismo. Puede que no nos sintamos orgullos de nuestras debilidades mucho menos de nuestras limitaciones, pero si no aprendemos a aceptarlas y utilizarlas a nuestro favor terminamos por convertirnos en enemigos de nosotros mismos.
ü  Amate, perdónate, aprende a perdonar a los demás y a olvidar: no hay mejor medicina que el perdón. Darlo genuinamente nos libera del odio, nos sana del resentimiento.
ü  Se tolerante contigo mismo y los demás: todos tenemos defectos y límites, esto hace parte de nuestra humanidad. Aceptarnos los unos a los otros permite la sana convivencia y promueve el bienestar emocional.
ü  Siéntete parte vital de tu familia: no somos islas, necesitamos el apoyo de los otros y más aún el apoyo de aquellas personas significativas de nuestra vida. Comparte y relájate con ellos.

Recuerda que tener una salud mental óptima es importante: vive, ámate y disfruta al máximo el don que eres para ti mismo y para los demás. Así disfrutarás de una salud mental sana, una vida plena.


[1] Organización Mundial de la Salud, (2007). ¿Qué es la salud mental? Recuperado desde la dirección http://www.who.int.
[2] ASSMCA, (2010-2011).  ASSMCA Salud Mental 2010-2011: informe de estadísticas, recuperado el 7 de noviembre de 2014 desde la dirección www.assmca.pr.gov
[3] Kinnier, R.T. (1997). What does it mean to be psychologically healthy? In D. Capuzzi & D. R. Gross, Counseling and psychotherapy: theories and interventions. New Jersey: Merrill Prentice Hall.
[4] SANTIAGO CABRERA, H. (n.d.).  Salud mental, folleto informativo Universidad Interamericana de Puerto Rico, recuperado desde la dirección http://ponce.inter.edu/html/orientacion/opusculos/SALUD%20MENTAL.pdf

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